Hurgando entre mi blogs favoritos, como quien sacude los viejos arcones de la casa, me encontré con esta joya del gran Ray Bradbury. Una pequeña reflexión sobre el oficio escrita hace 23 años y publicada en español por editorial Minotauro en el año 2002 en un libro titulado Zen en el arte de escribir. La versión es de Marcelo cohen.

A continuación les dejo un pequeño abrebocas. El Blog donde encontré esta maravilla se llama Biblioteca Ignoria, quienes, hay que decirlo, hacen un maravilloso aporte a la cultura con su publicación virtual.

Date prisa, no te muevas, o la cosa al final de la escalera, o nuevos fantasmas de mentes viejas

8 de junio de 2009 por Isaías Garde ·

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Date prisa, no te muevas. Es la lección de la lagartija para todos los escritores. Cualquiera sea la criatura superviviente que observen, verán lo mismo. Saltar, correr, congelarse. En su capacidad de destellar como un párpado, chasquear como un látigo, desvanecerse como vapor, aquí en un instante, ausente en el próximo, la vida se afirma en la tierra. Y cuando esa vida no se precipita en la huida, con el mismo fin está jugando a las estatuas. Vean al colibrí: está, no está. Igual que el pensamiento se alza y parpadea este vaho de verano; la carraspera de una garganta cósmica, la caída de una hoja. ¿Y dónde fue ese murmullo…?

¿Qué podemos aprender los escritores de las lagartijas, recoger de los pájaros? En la rapidez está la verdad. Cuanto más pronto se suelte uno, cuanto más deprisa escriba, más sincero será. En la vacilación hay pensamiento. Con la demora surge el esfuerzo por un estilo; y se posterga el salto sobre la verdad, único estilo por el que vale la pena batirse a muerte o cazar tigres.

Completo Aquí…

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