José Emilio Pacheco es un poeta mexicano y, actualmente, una de las grandes voces de la poesía latinoamericana. Nació en 1939. Es autor de los poemarios Los elementos de la noche (1963), El reposo del fuego (1966), Irás y no volverás (1973), El silencio de la luna (1996)Siglo pasado (2000), entre otros libros de poesía, narrativa y ensayo.

Este año está invitado a la 22ª Feria Internacional del Libro de Bogotá.

Recientemente concedió una entrevista para la revista Letras Libres. A continuación dejo un fragmento, y el link, para quien la quiera leer completa.

NUEVO ELOGIO DE LA FUGACIDAD. UNA CONVERSACIÓN CON JOSÉ EMILIO PACHECO

Por Hernán Bravo Varela

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La presente conversación tuvo lugar en su casa, dos días antes de ser galardonado con el prestigioso Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana 2009.

  • En tu poema “Contraelegía” escribiste: “Mi único tema es lo que ya no está./ Sólo parezco hablar de lo perdido./ Mi punzante estribillo es nunca más.” La “estética de la desaparición” (Paul Virilio) que predican estos versos ha regido tu escritura desde hace más de medio siglo. Sin embargo, la presencia de tu obra en la literatura iberoamericana de hoy es evidente y sustancial. ¿Encuentras contradictoria esta deriva o, por el contrario, ha reforzado tu conciencia del mundo y la escritura en tanto creaciones efímeras e irrepetibles, en peligro de extinción?

    En la naturaleza efímera de las cosas no todo es negativo. Sería terrible que el mundo se hubiera detenido el 5 de mayo de 1862. Todo debe cambiar sin tregua. Estamos aquí porque desaparecieron los que estaban antes. Nos vamos para que otros ocupen nuestro lugar.

    Un paréntesis: ¿por qué escogiste ese día específico?

    Por la fecha de hoy: 5 de mayo, aniversario de la batalla de Puebla. En nuestra historia de humillaciones y derrotas es una gran excepción la victoria contra el ejército francés.

    De vuelta a la primera pregunta, ¿de qué manera caracterizas un trabajo como el tuyo que, aun reunido en una obra voluminosa pero estricta, retrata la disolución y el caos?

    Si divides la suma de las páginas entre medio siglo de trabajo, la obra (me parece muy arrogante hablar de “obra”) es todo menos voluminosa. No soy el inventor de la disolución y el caos. Además la poesía no es un manual de autoayuda. Más bien sirve para llamar la atención sobre las cosas menos agradables del mundo. Me parece asombrosa la capacidad de Neruda para celebrar lo grato y lo placentero. La dicha y el placer son mudos. Sólo la desgracia y el sufrimiento hablan.

    En otro poema tuyo, titulado “Paisaje”, acuñaste la expresión “el museo de un segundo”. Así, la mirada poética está a cargo de la curaduría de las piezas y objetos del instante. Si para Neruda el instante es motivo de celebración de una Tierra, un hombre y un lenguaje inmediatos, en tu poesía permite advertir la descomposición súbita e irreversible de los tres. ¿Obedece a este hecho el que tu poesía se haya ido tornando cada vez más despojada con el paso del tiempo? ¿Es ese el decurso de tu poesía: haber partido de la lírica para llegar a la confesionalidad?

    […]

    Completa, aquí


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