El viernes pasado, Murió Manuel H, y con él, los orígenes de la reportería gráfica en Colombia se despiden para siempre. La brevedad de una vida resume la fotografía nacional; de la cual, salvo escasas excepciones, no queda más que la tiranía del Photoshop. Nota de El Tiempo.com:

Tomó imágenes que pasaron a la historia de personajes como Manolete o Gaitán.

  

“El reportero gráfico debe renunciar, asiduamente, a ciertas satisfacciones de índole familiar o social en aras de cumplir su misión periodística”.

 

Este fue, quizás, el lema que dominó la vida del fotógrafo Manuel Humberto Rodríguez, mejor conocido como Manuel H, quien falleció el viernes, a los 89 años, por complicaciones pulmonares.

 

“Creo que su legado como fotógrafo es muy importante y que su obra constituye, tal vez, el acervo visual más rico sobre la historia de la última mitad de siglo con el que cuenta el país”, comenta el crítico Eduardo Serrano.

 

Fue tal su pasión por la reportería gráfica que prefirió, siempre, invertir todo su dinero en cámaras (deja un museo que supera las 100) antes que en una casa propia. “Siempre vivimos en arriendo”, cuenta su hija Margarita.

 

Manuel H nació en el 14 de julio de 1920, en el tradicional barrio capitalino de San Diego. “Él me contaba -continúa Margarita- que en el lugar donde nació había una placa que decía: ‘Aquí nació Manuel H’. Y agregaba, con su humor único, ‘es posible que no la encuentre porque algún envidioso se la llevó o algún admirador la tiene'”.

 

Para ayudar a sus padres con el sustento de su casa, Manuel H se empleó, desde los 12 años, en la tipografía de su padrino Carlos, en donde se desempeñaba como mandadero. Por esa época, compró su primera cámara, con la que empezó a tomar fotos a amigos y familiares, mientras estudiaba por su propia cuenta con libros que conseguía.

 

Fue ese trabajo meticuloso en la tipografía de donde heredó la disciplina y organización con la que manejó el resto de la vida su valioso archivo, que supera las 500 mil fotografías en blanco y negro y las 200 mil en color, sin contar las trasparencias, puntualiza su hija.

 

No hubo político en Colombia que él no hubiera seguido, destaca Serrano. “Recuerdo mucho las fotos de Belisario toreando y de Laureano Gómez y Jorge Eliécer Gaitán viendo en toros. Él recopiló, visualmente, la historia política del país. Pero también fue el fotógrafo de la vida nacional. Muy recordados son sus trabajos de carácter social o sobre el desarrollo urbanístico de Bogotá”.

 

Alternaba su trabajo de ‘freelance’ con las colaboraciones a diferentes diario y revistas nacionales, entre los que se destaca EL TIEMPO, al que se vinculó desde 1952.

 

Una de sus series más brillantes como reportero gráfico fue la del mundo taurino. “Como fotógrafo de toros no tiene igual no solo en Colombia, sino en América Latina. Sus trabajos de la fiesta brava son sencillamente espectaculares. Fotografió a Manolete, Dominguín, César Rincón y a todos los grandes”, anota Serrano.

 

En 1943, se casó con a María Julia Rodríguez de Rodríguez, con quien compartió 62 años de vida. Le sobreviven ocho de sus diez hijos, 14 nietos y dos bisnietos.

 

Su cuerpo es velado en la funeraria Capilla de la Fe de Bogotá (Carrera 11 con calle 69).

 

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