Saramago lanzó su novela y se habla de él aquí y allá. Lo que diga será entonces una redundancia hasta que lea el libro; mera repetición con un interés divulgativo que no se compara con el menor de los grandes medios.
Dada la observación recibida frente a citar algo que mejor pongo en un link (con la que he estado muchas veces de acuerdo), sólo me resta decir que sí, que al margen del debate en torno a la religión que la nueva novela de Saramago ha suscitado, al margen de diversas posiciones religiosas; recuerdo a alguien decir que la actitud de Dios fue aún más perversa que la de Caín, y la idea me resulta inquietante.
La verdad poco me importa (miento) la posibilidad de una “verdadera historia” de la terrible tradición judeocristiana que heredamos; poco me importa (¿?) la veracidad de la historia de la salvación. No estoy diciendo que Saramago haga tal apuesta, por supuesto, pero me llama la atención el tema y no puedo evitar pensar en cientos de personajes con cicatrices similares a las de Caín o largo del relato heredado.

Les dejo una entrevista en Ñ a propósito del tema.

Anuncios