En la era de la www, la preocupación por el futuro del libro impreso es, más que un tema recurrente, cada día más un motivo, un motor de la industria cultural a nivel mundial. Y hay toda suerte de diagnósticos al respecto, de matices tan variados que poco a poco se empieza a tener la sensación de que se está ante un discurso que se repite cada cierto tiempo.

La cosa es que, estamos ante una transformación inminente y la podemos ver a los ojos, cosa que no muchos pudieron hacer frente al advenimiento de la escritura, o frente a la herencia de Gutenberg, ya  que sus procesos fueron más lentos y por ende menos traumáticos; sin mencionar el clima de paranoia que genera el acceso a la información en tiempo real.

En Letras Libres, encontré un interesante artículo que plantea una mirada menos extremista, mucho más consciente de lo que sucede; y aunque tiene cierto tufillo localista (lo que no está mal para México y se debería pensar igual para cada país o región), propone una interesante perspectiva de lo que viene en cuanto el libro, en formato digital y electrónico.

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