¿De qué le habrá servido a Kafka pedirle a su amigo Max Brod que quemara sus manuscritos? ¿De qué le habría servido a Brod, anticapitalista convencido, donar los textos de América y El castillo a la universidad de Oxford y dejar escrito en su testamento que el resto de los originales fueran donados a las bibliotecas de Tel Aviv y Jerusalem?

De nada. La agente literaria contratada por Brod, se enriqueció con la ingenuidad de éste y la del mismo autor checo.

Lo cierto es que, en la actualidad, tras una larga disputa jurídica, salen a la luz manuscritos inéditos de Kafka. La nota en revista Ñ.

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