El segundo personaje que quisiera recordar aquí es, por supuesto, un poeta. Su presencia no sólo fue un punto de inflexión en la poesía colombiana, que comenzó a mirar la ciudad y la cotidianidad con ojos sencillos, sin la rimbombancia del modernismo y las vanguardias; sino que también se presenta como una influencia, un ejemplo tanto para quienes escriben, como para quienes trabajan por la divulgación literaria en el país. 35 años al frente de la revista de poesía Golpe de Dados dan cuenta de ello.

Mario Rivero, nació en envigado (Antioquia) en 1935, y murió el pasado 13 de abril. Les dejo el enlace al homenaje que hicimos en la revista el ático, en aquel entonces.

Motivos del día
Mario me llamo
soy mordisco al aire
soy un husmea-cosas
soy un cuenta-cosas

Todas las mañanas
siento la hoja de barba
y la caricia del agua
cuando en el piso de arriba
posiblemente
un hombre y una mujer
yacen abrazados

El la tiene en sus brazos
medio adormilada
mientras oriento mis paso
hacia el día

Digo mentiras inútiles
y verdades inútiles
Converso con los ancianos
que descansan en la hierba
o sobre los pedestales
de los héroes
Con el buhonero
que vende transistores
o lentes para que alguien se esconda

Con las nucas
que en los colectivos
se apoyan sobre el hombro
del vecino

Con los huéspedes de las buhardillas
y las de los cuartos
de las casas coloradas
con rendijas
que miran a los árboles

Llego hasta el apartado
esa ventanita al mundo
abro una carta
que tiene una estampilla
de los mares del sur
donde los pescadores
tiran varios días sus arpones
hasta dar caza al tiburón
entre espumas de sangre

Voy al parque
y violo una naranja
para no mirar a una colegiala
que hace su colección
de hojas de otoño

Soy bachiller en lentos
amaneceres en los puentes
Todos mis recuerdos
tienen el leve brillo
de una joya perdida
aunque hay momentos
que merecen repetirse

Soy un husmea-cosas
soy un cuenta-cosas
un cero grita bajo mis zapatos.

Madame


Siéntese frente al fuego
y hable madame
leyendo hacia adentro
en la pizarra donde la vida escribe.

Tal vez a mi pueda contarme
que alguien un día
llevó su mano -como un clavel
por una calle solitaria-.

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