Para quienes no lo saben, Wole Soyinka (Akinwande Oluwole Babatunde Soyinka), es un poeta, narrador y dramaturgo nigeriano, nacido en 1934; quizá una de las voces más representativas de la literatura el S. XX. Fue galardonado con el premio Nobel de literatura en el año ’86, siendo el primer escritor africano en recibirlo. Se formó como dramaturgo en Inglaterra y regresó a mediados de los sesenta a su país, donde continuó su proceso creativo con la fundación de la compañía de teatro “Las máscaras”, mediante la cual satirizó constantemente la sociedad nigeriana de entonces. Fue encarcelado dos veces durante la guerra civil en los años ’60, debido a las ideas expuestas en sus escritos y su crítica social. Su poesía expresa los horrores de la guerra, reivindicando al hombre por encima de cualquier postura ideológica, con la sencillez de quien padece en la oscuridad y el silencio.

A pesar de haber optado por escribir en lengua inglesa, la obra de Soyinka no había sido traducido al español salvo por algunos textos aislados. Hoy, la agencia EFE anuncia la publicación del libro “Lanzadera en una cripta”, editado por Bartleby Editores, y que corresponde a los textos escritos por el nigeriano durante su encierro en 1967. La traducción la hace Luis Ingelmo, quien asegura que ha sido de las labores más difíciles que ha tenido. Fragmento de la nota de EFE:

En este tiempo Soyinka escribió, como podía en pequeños papelillos y muchas veces en plena oscuridad, algunos de los versos más intensos, algunos de ellos pudieron traspasar los muros de forma clandestina, como “Enterrado vivo” y “Flores para mi tierra”, que forman parte de este libro, según aclara en la introducción Ingelmo.

“Aquellos poemas ligeramente diferentes a los que acabarían integrados en ‘Lanzadera de una cripta’, se publicaron en una hoja de papel, semejante al pergamino…y bajo el título genérico de ‘Poemas desde prisión’.Y en el reverso de la hoja se facilitaba información sobre la inminente liberación del poeta y dramaturgo, además, y los créditos de publicación.

En estos poemas, y como luego haría en el resto del libro, Soyinka habla de esta experiencia en el encierro y de las personas con las que tuvo que tratar, “el sadismo del carceleros, tipificado bajo tres modelos: el lagarto, el morboso y el mirón”; y sobre los informes manipulados “Comunicado:/Duerme bien, come bien. Sus doctores no aprecian/ daños”.

Ingelmo explica en el libro que Soyinka durante este periodo tuvo que hacer en la celda todo tipo de juegos mentales y geométricos para mantener viva la mente y fruto de este empeño escribió “rimas juguetonas e inesperadas que se pueden apreciar en “¡Oh raíces!” : “El roce de una telaraña en la oscuridad aparece medido en sílabas”.

Finalmente, para quienes no nos contentábamos con leer textos sueltos de Soyinka, estará la oportunidad de leer una de sus obras más representativas. La pregunta, a la luz de la tiranía editorial en lo que a poesía respecta, es ¿llegará a Colombia?

Les dejo un par de textos de Soyinka, en versión de Rafael Patiño, publicados por el Festival de Poesía de Medellín:

Muerte a la aurora

Viajero, debes partir
A la aurora, enjuga tus pies sobre
La humedad de nariz perruna de la tierra

Deja que la aurora sosiegue tus lámparas. Y mira
Languidecer el ataque de las espinas ante la luz
Pies algodonosos para disolver en el azadón
Las lombrices tempranas
Ahora las sombras se extienden con debilidad
Ni muerte de la aurora ni triste postración
Esta suave charamusca, suaves engendros que desisten
Rápidos goces y recelos para un
Día desnudo. Barcos cargados se
Someten a la asamblea sin rostro de la niebla
Para despertar los mercados silenciosos -Veloces, mudas
Procesiones por grises desvíos… Sobre este
Cobertor, hubo
Súbito invierno a la muerte
Del solitario trompetero de la aurora. Cascadas
De blancos pedazos de pluma… pero ello decidió
Un rito banal. Conciliación salvajemente
Exitosa, primero
El pie derecho para el júbilo, el izquierdo para el pavor
Y la madre suplicaba, Hijo
Jamás camines
Cuando el camino aguarda, hambriento.
Viajero, debes proseguir
Al alba.
Te prometo prodigios de la santa hora
Presagios como el aleteo del gallo blanco
Perverso empalamiento -Como quien desafiara
Las iracundas alas del progreso del hombre…

Más, ¡semejante espectro! Hermano
Mudo en el sobresaltado abrazo de
Tu invención -Esta mueca de burla
Esta contorsión cerrada – ¿Soy yo?

Viaje

Aunque llegué al final del viaje,
Jamás sentí que hubiera llegado.
Tomé la carretera
Que sube despacio la cuesta de las preguntas, y que me lleva
Incluso a descender a la tierra que conduce a casa. Yo sé
Que mi carne está limpiamente mordisqueada, perdida
Para el perturbado pez entre las vainas susurrantes-
Yo los dejé atrás en mi ruta

Y así también con el pan y el vino
Necesito la repartición de derrota y carestía
Yo los dejé atrás en mi ruta
Jamás sentí que hubiera llegado
Aunque amor y bienvenida me atrapan en casa
Los usurpadores pasan mi copa en cada
Banquete como en una última cena

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