“De nadie se sabe tanto y tan poco a la vez”

El suplemento cultural Babelia publicó esta semana una entretenida reseña sobre el último libro de Bill Bryson, Shakespeare, donde, con un aire curioso y descomplicado, explora la biografía del dramaturgo inglés y desmitifica bastantes especulaciones que, con el paso del tiempo, biógrafos y académicos han establecido en sus respectivos estudios:

“No sabemos si se marchó de Inglaterra en alguna ocasión.No sabemos a quiénes frecuentaba ni cómo se divertía. Su sexualidad es un misterio inescrutable. Hay sólo un puñado de días de los que se sabe con absoluta certeza dónde estaba. No hay nada que certifique su paradero durante los ocho años críticos
de su vida en los que dejó a su mujer y a sus tres hijos pequeños en Stratford y se convirtió, con una facilidad casi inverosímil, en un dramaturgo de éxito en Londres. La primera mención impresa de Shakespeare como dramaturgo aparece en 1592, cuando ya ha atravesado el ecuador de su vida.
En cuanto al resto, Shakespeare sería algo así como el equivalente literario de un electrón: siempre presente y ausente a la vez”.

De este modo, Bryson le apuesta a la sinceridad y la exploración de la vida y obra de Shakespeare, desde una perspectiva escéptica y cargada de ironía. Dice Jacinto Antón en Babelia (la nota completa aquí):

“…su libro desborda admiración por Shakespeare y maravillado asombro por la grandeza y belleza de sus obras (especialmente en lo referente al lenguaje). Destaca lo innovador (más de seiscientas palabras nuevas en Hamlet) y vivificante de éstas, aunque reconoce que hay ocasiones en que es imposible saber qué diablos quiso decir el autor. Pocas veces se siente uno tan transportado al corazón de la experiencia del teatro isabelino y a la poética shakespeariana como en este pequeño ensayo. La pasión arrastra al autor -y al lector con él- a tratar de imaginar lo que debió ser asistir a la primera representación de Macbeth sin conocer el final o a la de Hamlet y escuchar por primera vez el “to be or no to be…” “.

Bueno, un sinfín de curiosidades que, sin duda, no cambiarán nada en la transformación paulatina que convierte a Macbeth en su propio antagonista, o en la forma en que Otelo se enferma de celos hasta ahorcar a su propia esposa. Pero, sin duda, para los amantes de las biografías y de los datos curiosos que arroja cada vistazo a la vida de los hombres, una deliciosa fuente de la cual beber.

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