Molano es, con toda certeza, uno de los mejores y más serios periodistas colombianos. Su comprensión de los antecedentes y la complejidad del conflicto; su narrativa y su agudeza, hacen de él un intelectual imprescindible a la hora de combatir de manera inteligente las oscuras afrentas de los poderosos a la integridad y la inteligencia del pueblo.

En el año 2007, pubicó una columna en la que cuestionaba el actuar de la familia Araújo, reconocida por su poder político y económico en la costa atlántica y sus “notables” figuras que han trascendido al virulento escenario de la política nacional, con no muy ejemplares actuaciones.

A raíz de ello, Molano fue demandado por algunos miembros de la familia en cuestión, quienes le acusaban de haber incurrido en injuria y calumnia. Esto condujo a un agudo debate nacional en torno a la libertad de expresión en Colombia, que de paso nos recordó cuán cercanos estamos de la censura y el totalitarismo.

Hoy, día del periodista en Colombia, terminó el juicio que se adelantaba en contra de él, con la grata noticia de la absolución. Les dejo la nota en Revista Número

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