Del mencionado diario hace un par de entradas, otro fragmento:

Me mantengo deliberadamente ingenuo y apartado de la información terrenal porque es el único modo de evitar una actitud de hastío.

Todo lo que hago es internarme subconsciente porque la espiritualidad no se puede racionalizar.

No merecemos dicho privilegio.

No puedo hablar, sólo puedo sentir.

Tal vez un día me convierta en Hellen Keller, pinchándome los oídos con un cuchillo y cortándome las cuerdas vocales.


Si quieres saber cómo es la vida en el más allá, ponte un paracaídas, súbete a un avión, métete un buen chute de heroína en las venas, seguido inmediatamente de un pico de óxido nitroso, y salta. O bien préndete fuego.

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