Click en la imagen para ver video de la agencia fotográfica Magnum

Existe una suerte de festival itinerante de fotografía, según entiendo, una especie de acuerdo entre los festivales de fotografía más importantes del mundo, para aunar esfuerzos en una gran celebración anual que se replica en cada festival nacional. Esto incluye 26 festivales de fotografía de Europa y Las Américas, bajo un mismo ideal: “Tu Cristo es hebreo. Tu auto es japonés. Tu pizza es italiana. Tu democracia, griega. Tu café, brasileño. Tus vacaciones, turcas. Tus números, árabes. Tu alfabeto, latino. Sólo tu vecino es extranjero”. Hablo del Festival de la Luz

En esta ocasión, la cita es en Argentina, durante el XVI Encuentros Abiertos-Festival de la Luz .2010. Encuentro que rendirá homenaje al gran Josef Koudelka, quien inmortalizó los horrores del fin de la primavera de Praga, durante la invasión rusa en el año ’68.

A propósito de la exposición, Revista Ñ presenta un interesante artículo, del cual les dejo un emocionante fragmento:

“Aquella madrugada –cuenta Koudelka

en un reportaje que le realizó Mario Calabresi para el diario italiano La República, en 2008– sonó el teléfono cerca de las cuatro de la mañana y al responder escuché la voz de mi amiga Marie Lakatosova que me gritaba: ¡Josef, llegaron los rusos!” Al principio, Koudelka no lo cree, pero luego se asoma a la ventana y escucha los aviones. Entonces reacciona, se viste rápidamente, toma todos los rollos que le quedaban de su viaje a Rumania y sale a la calle. Apenas amanecía cuando un auto sin techo pasa por Avenida Stalin tocando bocina para despertar a la ciudad, guiado por unos jóvenes que agitaban una bandera checa y gritaban también “¡llegaron los rusos!”. Esa fotografía fue la primera de una serie registrada en doscientos rollos que realizó en una semana, en los cuales quedó plasmado el fin de la Primavera de Praga y uno de los reportajes más conmovedores de la historia.

Durante toda esa semana, Koudelka continúa fotografiando sin parar y no revela ni un solo rollo por falta de tiempo. Uno de esos días, las tropas invasoras lo persiguen por un edificio desde donde intentaba tomar una fotografía y, durante su huida y ante la posibilidad de caer prisionero, le consigna sus rollos a un amigo que vivía en uno de los departamentos. Cuando, poco tiempo después, vuelve a recogerlos, encuentra que su amigo los había enviado a Viena, a la Radio Libre Europa. Koudelka se enoja tremendamente ya que él siempre había considerado que fotografiaba para sí mismo y para la memoria. Nunca había hecho fotografías de actualidad, sólo teatro y gitanos y, curiosamente, no le interesaba el reportaje de noticias. Pero este hecho lo sobrepasó y, sin siquiera proponérselo, también lo catapultó a la fama.

“Lo que retraté en Checoslovaquia fue parte de mi vida, no fotografié una guerra sino mi país. Yo no estaba en Checoslovaquia como un reportero más; estaba allí porque me concernían los sucesos. Nunca antes había hecho fotografía de noticias y nunca he sido reportero”, dice Koudelka en otro reportaje de Angélica Abelleyra. Pero lo cierto es que Koudelka puso aquel momento de historia frente a los ojos del mundo gracias a estas fotografías, cuya autoría la agencia Magnum mantuvo durante muchos años en secreto bajo el seudónimo de P.P. (Prague Photographer), para preservar la seguridad de los padres del fotógrafo, que durante todo el exilio de Koudelka permanecieron en Checoslovaquia. Por ese motivo, durante dieciséis años, Koudelka no pudo decirle a nadie que aquellas fotografías publicadas en el Sunday Times y aplaudidas entonces por todos, eran suyas.

Artículo completo, aquí

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