escanear0001La edición de febrero de El Malpensante viene con una entrevista que le hicimos Óscar Campo y yo  al gran escritor Rafael Baena. Nos reunimos con él en su casa, en dos ocasiones, a principios de 2014, cuando Baena se preparaba para ofrecer una charla en un curso de novela colombiana contemporánea en la U. Nacional.

Hasta su desaparición, el 14 de diciembre de 2015, Baena vivió varias vidas: periodista de guerra, redactor, editor deportivo, fotógrafo… La última fue la de escritor. En cierta medida sus novelas fueron una búsqueda intensa de explicaciones sobre el mundo y la violencia, escritas en una carrera contra el tiempo. El origen de la guerra en Colombia fue una de sus obsesiones.

Los dejo con un fragmento de la entrevista, que en El Malpensante, viene acompañada de unas magníficas ilustraciones de Juan Gaviria.

Para decirlo en una sola frase, yo no podría ser novelista sin haber sido periodista. Y sí, ese tiempo en que parecía que literariamente no pasaba nada en realidad estaba pasando mucho, porque a lo largo de varias décadas estuve acumulando material y herramientas.

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2016-02-12
Baena, ilustrado por Juan Gaviria

Intuyo que lo que hago es poner la técnica al servicio
de la sencillez, la verosimilitud, la legibilidad y una seriede valores que a mí me parecen importantes. Además creo que vivimos un tiempo en que, como nunca antes, es más imperativo y clave seducir al lector y facilitarle las cosas. Tampoco se trata de escribir para idiotas, pero sí de ayudar a ese lector y de paso ayudarse uno mismo porque la competencia es brava y ni siquiera es contra otros libros: la narrativa contemporánea está en la televisión: Mad Men, Breaking Bad son series que les sorben los sesos a los espectadores porque son buenísimas. ¿Puede haber algo más siglo xxi que esa vaina? Les podrían dar el Nobel a esos guionistas, es una cosa muy bien hecha, es literatura; solo que hacen un storyboard y luego lo filman, pero los guiones, el sustrato, son las buenas historias. De modo que si uno quiere seguir apegado al papel impreso o siquiera a las tabletas de lectura, por lo menos tiene que estar a la altura de la competencia. No se puede correr contra Usain Bolt usando botas de combate, hay que ponerse zapatos livianos y probablemente se pierda la carrera, pero no van a decir que fue porque se corrió con botas Grulla.

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