26057516Texas. La gran ladronería en el lejano norte fue publicada originalmente en español y traducida al inglés un par de años después. Este dato no es menor, dada la acogida que la novela ha tenido tanto en EE.UU. como en Latinoamérica, pero especialmente dados el tema y la región de la que se ocupa la obra.

Corre el año 1859, 12 años después de la anexión de Texas a EE.UU. y las tensiones fronterizas de una otra orilla del río Bravo (o río Grande, depende de el lado de la frontera desde el que se le nombre) están a la orden del día. Norteamericanos, afroamericanos, indígenas y mexicanos conviven en un ambiente de violencia constante, intercambios de bienes, servicios y mano de obra, y tensiones raciales que van desde la defensa o rechazo a la esclavitud, hasta la xenofobia y el saqueo. Un incidente entre Shears, el sheriff de Bruneville (Texas) y un anciano ebrio hace que Nepomuceno, el gran terrateniente de Matasánchez (México) intervenga. El sheriff lo insulta y Nepomuceno le dispara. Esta acción que se dice en apenas un par de líneas se desborda a lo largo de la novela a medida que la noticia corre de boca en boca y el lector recorre ambas ciudades brincando de personaje en personaje (una reseñista más rigurosa que yo contó 190).

Con un ritmo vertiginoso, la novela construye el contexto social y político de ambos lados del río. Si bien la tensión narrativa se soporta en buena medida en la pregunta por lo que está ocurriendo entre Nepomuceno y Shears (y luego se desplaza a las consecuencias del primer encuentro), la narración está construida en torno a la diseminación del rumor. Esta estrategia amplía el tiempo y el espacio en los que se mueve el lector en la novela; la experiencia del universo en el que ocurren los hechos desplaza el lugar central de los hechos mismos, la linealidad de la historia. Por momentos es fácil encontrarse en algún territorio alejado de Bruneville en el momento exacto en el que llega la noticia del altercado, necesariamente horas después de que ocurriera; y sin embargo, todavía en la cabeza del lector Nepomuceno está desenfundando su pistola, mientras los personajes que reciben la noticia empiezan a especular sobre el desarrollo del altercado y lo que vendrá después.

Esta proliferación (tal vez valga decir rizomática) revela a su vez las complejas redes sociales, económicas y políticas que se tejen entre los personajes de Bruneville y Matasánchez. Por solo enumerar algunas de ellas: Bruneville ha sido fundada en territorios robados a la madre de Nepomuceno con artimañas jurídicas de los tejanos (las leyes amañadas de los norteamericanos contrastan con una especie de ley tácita sobre cierta comunalidad de la tierra que mantiene en equilibrio a las comunidades de la llanura); la expansión de la ganadería sobre prácticas de aniquilación del bisonte y de los indígenas; las actividades de una red de espionaje revolucionaria entre Bruneville y Matasánchez; el flujo de esclavos fugados de Texas a México donde son automáticamente libres;  cierta discordia entre Nepomuceno y sus hermanos hace dudar del respaldo que pueda tener; mujeres violadas y asesinadas en medio de la rapacería de estas sociedades; la importancia del río para la comunicación y el comercio entre estas dos ciudades… La riqueza del universo que construye Boullosa nos recuerda que las tensiones que se viven hoy en día en la frontera entre México y EE.UU. han estado allí desde la consolidación de los estados nacionales: “Y todavía no hemos visto nada, vendrá lo peor. Van a tender un muro para que no crucemos a “su” Texas… ¡como si guera de ellos!… y luego, ya verán, óiganme clarito, nos van a quitar las aguas del río, las van a desviar, as van a meter a sus pilas di-agua, o a saber cómo le van a hacer. pero a fin de cuentas nos van a dejar hasta sin río…” (formato ePub).

Con Texas, Boullosa no solo recrea los hechos del levantamiento de Juan Nepomuceno Cortina en Brownsville. Se vale de la ficción para recordarnos la circularidad de la historia y para probar, además, que la ladronería y la violencia que pareciera abrumarnos en el presente, la compleja red de relaciones de nuestros tiempos, siempre ha estado allí. Si bien cambian los medios, las intrigas y las pugnas son más o menos las mismas.

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