Del diario de Kurt Cobain…

3 02 2010

Me encontré en uno de los rincones de la biblioteca del colegio donde trabajo un libro, negro, con letras rosadas y rojas en la portada que dicen Kurt Kobain / Diarios. Inmediatamente, lo pedí prestado y bueno, la tarde ha sido…

…ha sido.

La edición (y lo pongo aquí sólo para ganar la indulgencia de un improbable lector directamente relacionado con los editores del libro), corresponde a Mondadori. Traducido por Ángeles Leiva, de la compilación y edición originales de Clara Dreschler y Harald Hellman.

Apasionante.

Les dejo un fragmento. En estos días compartiré algunos otros.

INCERTIDUMBRE, como abrir bien los ojos en la oscuridad para luego cerrarlos bien fuerte y volverlos a abrir, cegados por los puntos plateados y centelleantes que origina la presión de las córneas, bizquear, poner los ojos en blanco y enfocar la vista para volver a quedarte ciego aunque así al menos de algún modo has visto la luz. Tal vez la luz estuviera almacenada en las cuencas o retenida en el iris o aferrada a la punta de todos los nervios y venas. Entonces vuelves a cerrar los ojos y ante los párpados aparece una luz artificial, seguramente una bombilla ¡o un soplete! ¡Jesús, qué caliente está! Las pestañas y las cejas se me rizan y empiezan a derretirse, despidiendo un olor a vello quemado insoportable y a través de la transparencia roja de la luz en mis párpados veo un primer plano de células sanguíneas que se mueven al mover los ojos de un lado al otro, como en las secuencias de un documental sobre amebas y plancton, como ver formas de vida en movimiento. Fíjate si sin pequeños que no los siento, mis ojos son capaces de ver cosas con MÁS claridad de la que imaginaba, es como un microscopio pero ya no importa porque me acaban de prender fuego, sí no cabe duda, estoy ardiendo. Maldita sea.





Entrevista con Juan Gelman

26 01 2010

No. Imposible haberla hecho yo. Por la distancia, por la madurez de sus trazos, por la vida que aún me falta para nutrir cada palabra con la fuerza conmovedora y el lenguaje sencillo, hasta hacerlo tan fresco, tan recién salido del horno; hasta dotarlo de aroma como lo hacen papá Juan y Rodolfo Braceli, a quien hay que agradecerle la tierna lección de periodismo en su trabajo.

El caso es que me la encontré en el diario La Nación, de Argentina. Sencillamente conmovedora. Sin duda, la mejor entrevista que he leído. Les dejo el enlace y no me resisto a ponerla completa:

¿Quién dice que la poesía es inútil?

Por Rodolfo Braceli
Para LA NACION – Buenos Aires, 2010

La conversación, esta conversación, empezó en 1965. Entretanto, media vida. O un pestañeo de tiempo, si es el sol el que mira. Gelman llega a Las Violetas diez minutos después de lo acordado. Ya por el modo de disculparse advierto que, por más que sea argentino y Premio Cervantes, sigue siendo Juan. Este hombre sin corbata, campera liviana, no podría tener otro nombre que el de esa sola sílaba arrojada. En la confitería están armando dos mesas de temer, una para veinte varones y otra para cincuenta mujeres. Será difícil conversar en esta babel. El mozo, pícaro, avisa: “Serán sólo cuarenta y nueve”. “Ah no, si no son cincuenta, nos vamos.” Cruzamos de vereda y encontramos más sosiego en el café-pizzería Tuñín. Me quedé tildado con una pregunta huevona, que no hago: ¿Alguien al que sólo le resta el premio Nobel puede ser tan uno más? Pensé encontrarme con un tipo con ojeras de melancólico, gruñendo falta de tiempo. Pero no. Se disculpa otra vez por la tardanza. Viene de almorzar con un nieto y me muestra, como si fueran trofeos, una longaniza y un par de vidrios con vino de Luján de Cuyo adentro.

“Un espresso con espuma de leche”, pide este hombre que supo encontrar a su nieta robada en los años de limbo y de infierno, cuando no sólo se violaba a la vida, también se violaba a la muerte; y se robaban criaturas. Su dolor de padre y de abuelo pudo haber estrangulado a su poesía metiéndola en el callejón del puro desgarramiento y del furioso reclamo. Pero Gelman no abdicó; sin arriar el insomnio de su conciencia, no le dio tregua a la espiral sedienta de su poesía. Vadeó las eternas preguntas eternas y afrontó las de un tiempo inclemente en el que el surrealismo se volvió canción de cuna porque en la palpable realidad la condición humana se desfondó. Este hombre, ¿qué viene haciendo con su poesía? A las cansadas palabras, tan deshilachadas, tan desteñidas, él directamente les mete tajo, hondo, las raja por la costura o por donde venga, las hace crujir, alarir. Destripando palabras, al sustantivo lo muta verbo; al otoño lo hace otoñar; al pan, panar; ¿y al mundo? Mundar. No le alcanza a Gelman con llevarse bien con la sintaxis, él necesita ir por más, tajo mediante, buscando, como Girondo, “la másmedula”, y después.

Traigo yo un par de fotos del encuentro de hace 44 años. Se las mostraré más tarde. Empiezo con una pregunta grave:

-¿Cómo te llevás, Juan, con eso que llamamos “el tiempo”?

-El único consuelo es que envejece con uno.

-Los años vienen más cortos, ¿nos están afanando? A vos, ¿cuántos meses te duró este año?

-Esto depende de lo que pase, viejo, a mí me resultó muy largo. Es lo que llaman el tiempo psicológico. Pero si pienso que voy a cumplir 80, digo ¡pucha, qué rápido pasó!

-¿Cómo es eso de tener 80?

-Lo estoy averiguando.

-¿Te jode si hablamos lo menos posible de literatura?

-De lo que quieras. Vos preguntá.

-Contame de tu parto. ¿Colaboraste o te sentaste en la retranca?

-Colaboré. Cuando mi madre me dio a luz, yo quería estar al lado de ella, es lo menos que puede hacer un caballero.

-¿Te recordás naciendo?
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Malentendidos alrededor de Shakespeare

22 01 2010

“De nadie se sabe tanto y tan poco a la vez”

El suplemento cultural Babelia publicó esta semana una entretenida reseña sobre el último libro de Bill Bryson, Shakespeare, donde, con un aire curioso y descomplicado, explora la biografía del dramaturgo inglés y desmitifica bastantes especulaciones que, con el paso del tiempo, biógrafos y académicos han establecido en sus respectivos estudios:

“No sabemos si se marchó de Inglaterra en alguna ocasión.No sabemos a quiénes frecuentaba ni cómo se divertía. Su sexualidad es un misterio inescrutable. Hay sólo un puñado de días de los que se sabe con absoluta certeza dónde estaba. No hay nada que certifique su paradero durante los ocho años críticos
de su vida en los que dejó a su mujer y a sus tres hijos pequeños en Stratford y se convirtió, con una facilidad casi inverosímil, en un dramaturgo de éxito en Londres. La primera mención impresa de Shakespeare como dramaturgo aparece en 1592, cuando ya ha atravesado el ecuador de su vida.
En cuanto al resto, Shakespeare sería algo así como el equivalente literario de un electrón: siempre presente y ausente a la vez”.

De este modo, Bryson le apuesta a la sinceridad y la exploración de la vida y obra de Shakespeare, desde una perspectiva escéptica y cargada de ironía. Dice Jacinto Antón en Babelia (la nota completa aquí):

“…su libro desborda admiración por Shakespeare y maravillado asombro por la grandeza y belleza de sus obras (especialmente en lo referente al lenguaje). Destaca lo innovador (más de seiscientas palabras nuevas en Hamlet) y vivificante de éstas, aunque reconoce que hay ocasiones en que es imposible saber qué diablos quiso decir el autor. Pocas veces se siente uno tan transportado al corazón de la experiencia del teatro isabelino y a la poética shakespeariana como en este pequeño ensayo. La pasión arrastra al autor -y al lector con él- a tratar de imaginar lo que debió ser asistir a la primera representación de Macbeth sin conocer el final o a la de Hamlet y escuchar por primera vez el “to be or no to be…” “.

Bueno, un sinfín de curiosidades que, sin duda, no cambiarán nada en la transformación paulatina que convierte a Macbeth en su propio antagonista, o en la forma en que Otelo se enferma de celos hasta ahorcar a su propia esposa. Pero, sin duda, para los amantes de las biografías y de los datos curiosos que arroja cada vistazo a la vida de los hombres, una deliciosa fuente de la cual beber.





Adiós a Ángel Augier (Cuba)

22 01 2010

Ángel Augier, uno de los poetas cubanos más importantes del siglo XX, falleció el pasado martes en La Habana tras una insuficiencia cardiorespiratoria, a la edad de 99 años.

El poeta, nacido en la ciudad de Holguín en 1910, se caracterizó por su militancia comunista; doctor en Ciencias Filológicas por la Universidad de la Habana, miembro asesor del Consejo Asesor del Centro de Estudios Martianos y miembro fundador de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, quienes realizan anualmente el Festival Internacional de Poesía de La Habana, establecida por Nicolás Guillén, de quien fue gran amigo y compañero de letras y lucha.

Autor de los libros Uno (1932), Isla en el tacto (1965), Canciones para tu historia (1936-39) y Todo el mar en la ola (1989), fue Premio Nacional de Literatura en el año 1991 y miembro de número de la Academia Cuabana de la Lengua.

El mar

Se ha caído al suelo el Mar. Difícil
recogerlo, alzarlo, ayudarle.
La masa espesa se mece y se deshace en espuma,
en olas; se contrae y distiende, se agita y calma,
se enfurece y desborda como en inútil esfuerzo por levantarse.
La espesa masa no descansa: moja, hunde, ahoga;
su corrosivo hálito de salitre, esa onda salada y húmeda,
está ahí siempre incansable, y el espumoso oleaje de gelatina,
azogue, agua. Se ha caído al suelo el Mar.
Y es difícil asirlo, levantarlo.
Quizás sea preferible dejarlo donde está,
hasta que pueda alzarse por sí solo.
O hasta cuando lentamente se deseque por cansancio.
O por aburrimiento.

No te voy a decir…

No te voy a decir
que quiero ser la arena
que tus pies desnudos acaricie,
ni los rayos del sol que bajen jubilosos
a dorar más aún
la fina miel que forma tu epidermis,
ni el agua que la abrace con su espuma
ni el viento que la bese
y agite sus cabellos.

Sólo quiero pedirte que no dejes
que el beso y la caricia
de la arena y las olas,
de la luz y del aire,
destruyan la huellas de los míos
ni mi recuerdo que te sigue
como muda presencia inevitable.

Vesperal

No hagas ruido, a ver,
si no se va la tarde.
Dile a tu alma que haga
un silencio absoluto.
Acalla ese ruido de pensamientos,
rompe ese hondo clamor de recuerdos,
ahoga ese sordo rumor de ensueños.
No seas imprudente, no hagas ruidos,
que le molestan a la tarde.
Ante ella hay que estar como una esfinge jovial,
ungida de serenos éxtasis
florecidos de silencios blancos.
Tenemos que rimar ese silencio
con el blanco silencio de la tarde.

Pero, ¿ya ves?, se va la tarde.
No pudiste amordazar el grito desbocado de tus nostalgias
y has espantado a la tarde.
Mira como huye despavorida a otro lugar donde comprendan
el silencio blanco de su alma. Y nos deja las sombras
-gran silencio negro-
para el negro silencio de nuestros ruidos.





En las calles de Haití: Jon Lee Anderson

17 01 2010

Hace poco leí en un blog que por esta época todo es tragedias, y haciendo memoria, recuerdo varios comienzos de año en los que los medios hacen un festín con cuanto anuncio dramático pueden poner aquí y allá. A pesar del aspaviento de la señora Clinton, de los medios que declaran la muerte de Haití, y de las omnipresentes y “salvadoras” fuerzas americanas, es necesario mirar a los hermanos del caribe y aportar un grano de arena.

The New Yorker, con su afamada calidad literaria y periodística, ha hecho un especial sobre la situación en Haití, y entre sus corresponsales, tiene a Jon Lee Anderson. Me dí a la tarea de traducir la entrevista que Amy Davidson le realizó a Anderson, recién llegado a Puerto Príncipe. El original, publicado el 16 de enero, lo pueden encontrar aquí. Pido excusas si encuentran errores de traducción que, seguro, no serán de mayor envergadura.

En las calles de Haiti: Jon Lee Anderson

Por Amy Davidson

Enero 16 de 2010

Jon Lee Anderson, quien ha reportado para The New Yorker desde Afghanistan, Iraq, y más recientemente, Somalia, llegó a Haití poco despupes del terremoto del 12 de enero. Esta tarde, lo contacté en Puerto Príncipe por mensajes de texto.

Aquí está lo que dijo:

¿Cómo llegaste a Haití?

Volé a Santo Domingo y me puse en contacto con Ángela Tejada, una mujer dominicana que trabaja con algunas ONG’s, por medio del cineasta Raoul Peck (Raoul esaba en Paris, tratando de venir también; me lo presentó el escitor Russell Banks, quien tiene una larga relación con Haití). Ella me recogió en el aeropuerto con su hija, en un carro conducido por un sobrino. Habían recolectado una pequeña carga de artículos donados: cajas de galletas, algunas medicinas, guantes quirúrgicos y pañitos húmedos, y algo de comida enlatada; querían asegurarse de que llegara a los necesitados. Condujimos en la noche hasta Haití. Cuando llegamos a la frontera, fuimos despedidos por el ejército Dominicano; del lado haitiano, había sólo un puñado de hombres que abrieron una puerta (no hubo control de pasaportes), y manejamos hasta Puerto Príncipe,.

Llegaste como a una ventana de tiempo que se estaba cerrando, y en la que gente atrapada podía esperar sobrevivir ¿Todavía se siente esperanza? ¿Todavía se concentran en rescatar personas sepultadas por el terremoto?

Hay esperanza, sí, y todavía quedan días para encontrar gente con vida, lo creas o no. Me parece recordar un niño que fue encontrado casi once días después del terremoto de Ciudad de México (aún más había pasado cuando se encontraron algunos otros sobrevivientes). Cada hora cuenta, por supuesto, pero ahora hay tropas de rescate alrededor de la ciudad; hoy estuve en el centro cuando la gente, jubilosa, comentaba que dos personas habían sido rescatadas recientemente. Claro que a este punto la mayoría de los que están atrapados están muertos, muy pocos se encontrarán con vida; la esperanza y el dolor de los sobrvivientes, resueltos a encontrar a sus seres queridos (y el sentido de la misión de rescatistas) mantendrá la esperanza viva por algunos días. Será cuando los últimos rescatistas se vayan, cuando los familiares se den cuenta de que no queda esperanza, que la magnitud de la pérdida se sentirá, y la tragedia alcanzará su plena dimensión.

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Primera publicación de Wole Soyinka en español

10 01 2010

Para quienes no lo saben, Wole Soyinka (Akinwande Oluwole Babatunde Soyinka), es un poeta, narrador y dramaturgo nigeriano, nacido en 1934; quizá una de las voces más representativas de la literatura el S. XX. Fue galardonado con el premio Nobel de literatura en el año ‘86, siendo el primer escritor africano en recibirlo. Se formó como dramaturgo en Inglaterra y regresó a mediados de los sesenta a su país, donde continuó su proceso creativo con la fundación de la compañía de teatro “Las máscaras”, mediante la cual satirizó constantemente la sociedad nigeriana de entonces. Fue encarcelado dos veces durante la guerra civil en los años ‘60, debido a las ideas expuestas en sus escritos y su crítica social. Su poesía expresa los horrores de la guerra, reivindicando al hombre por encima de cualquier postura ideológica, con la sencillez de quien padece en la oscuridad y el silencio.

A pesar de haber optado por escribir en lengua inglesa, la obra de Soyinka no había sido traducido al español salvo por algunos textos aislados. Hoy, la agencia EFE anuncia la publicación del libro “Lanzadera en una cripta”, editado por Bartleby Editores, y que corresponde a los textos escritos por el nigeriano durante su encierro en 1967. La traducción la hace Luis Ingelmo, quien asegura que ha sido de las labores más difíciles que ha tenido. Fragmento de la nota de EFE:

En este tiempo Soyinka escribió, como podía en pequeños papelillos y muchas veces en plena oscuridad, algunos de los versos más intensos, algunos de ellos pudieron traspasar los muros de forma clandestina, como “Enterrado vivo” y “Flores para mi tierra”, que forman parte de este libro, según aclara en la introducción Ingelmo.

“Aquellos poemas ligeramente diferentes a los que acabarían integrados en ‘Lanzadera de una cripta’, se publicaron en una hoja de papel, semejante al pergamino…y bajo el título genérico de ‘Poemas desde prisión’.Y en el reverso de la hoja se facilitaba información sobre la inminente liberación del poeta y dramaturgo, además, y los créditos de publicación.

En estos poemas, y como luego haría en el resto del libro, Soyinka habla de esta experiencia en el encierro y de las personas con las que tuvo que tratar, “el sadismo del carceleros, tipificado bajo tres modelos: el lagarto, el morboso y el mirón”; y sobre los informes manipulados “Comunicado:/Duerme bien, come bien. Sus doctores no aprecian/ daños”.

Ingelmo explica en el libro que Soyinka durante este periodo tuvo que hacer en la celda todo tipo de juegos mentales y geométricos para mantener viva la mente y fruto de este empeño escribió “rimas juguetonas e inesperadas que se pueden apreciar en “¡Oh raíces!” : “El roce de una telaraña en la oscuridad aparece medido en sílabas”.

Finalmente, para quienes no nos contentábamos con leer textos sueltos de Soyinka, estará la oportunidad de leer una de sus obras más representativas. La pregunta, a la luz de la tiranía editorial en lo que a poesía respecta, es ¿llegará a Colombia?

Les dejo un par de textos de Soyinka, en versión de Rafael Patiño, publicados por el Festival de Poesía de Medellín:

Muerte a la aurora

Viajero, debes partir
A la aurora, enjuga tus pies sobre
La humedad de nariz perruna de la tierra

Deja que la aurora sosiegue tus lámparas. Y mira
Languidecer el ataque de las espinas ante la luz
Pies algodonosos para disolver en el azadón
Las lombrices tempranas
Ahora las sombras se extienden con debilidad
Ni muerte de la aurora ni triste postración
Esta suave charamusca, suaves engendros que desisten
Rápidos goces y recelos para un
Día desnudo. Barcos cargados se
Someten a la asamblea sin rostro de la niebla
Para despertar los mercados silenciosos -Veloces, mudas
Procesiones por grises desvíos… Sobre este
Cobertor, hubo
Súbito invierno a la muerte
Del solitario trompetero de la aurora. Cascadas
De blancos pedazos de pluma… pero ello decidió
Un rito banal. Conciliación salvajemente
Exitosa, primero
El pie derecho para el júbilo, el izquierdo para el pavor
Y la madre suplicaba, Hijo
Jamás camines
Cuando el camino aguarda, hambriento.
Viajero, debes proseguir
Al alba.
Te prometo prodigios de la santa hora
Presagios como el aleteo del gallo blanco
Perverso empalamiento -Como quien desafiara
Las iracundas alas del progreso del hombre…

Más, ¡semejante espectro! Hermano
Mudo en el sobresaltado abrazo de
Tu invención -Esta mueca de burla
Esta contorsión cerrada – ¿Soy yo?

Viaje

Aunque llegué al final del viaje,
Jamás sentí que hubiera llegado.
Tomé la carretera
Que sube despacio la cuesta de las preguntas, y que me lleva
Incluso a descender a la tierra que conduce a casa. Yo sé
Que mi carne está limpiamente mordisqueada, perdida
Para el perturbado pez entre las vainas susurrantes-
Yo los dejé atrás en mi ruta

Y así también con el pan y el vino
Necesito la repartición de derrota y carestía
Yo los dejé atrás en mi ruta
Jamás sentí que hubiera llegado
Aunque amor y bienvenida me atrapan en casa
Los usurpadores pasan mi copa en cada
Banquete como en una última cena





¿Cómo cantar Hey Jude?

8 01 2010

Los Beatles siempre darán lugar a nuevas expresiones. Aquí un diagrama que encontré en el blog de ThemusicPimp, bastante ilustrativo al respecto.





La belleza…

7 01 2010

Bueno. Lo que a continuación verán es, ni más ni menos, que papá Eco hablando de la belleza y la fealdad; una discusión centenaria e infinita. Tema al que, sin embargo, el intelectual italiano ha dedicado bastante.
La entrevista, por supuesto, cierra con algo que se puede anticipar con sólo mirar alrededor.
Siguiendo a Eco, cada quién juzgará la pertinencia de este video. Sin embargo, resalto la maravilla de poder descubrir cuatro lenguas abrazándose a través de ella.





Adiós al 2009 IV

30 12 2009

Si me preguntaran cuál ha sido el hombre más lúcido que he escuchado, contestaría sin duda que fue el filósofo italiano Franco Volpi, a quien tuve la oportunidad de conocer en algunas conferencias que impartió en la Universidad Nacional, meses antes de su muerte.

Experto en la obra de Heidegger y Shopenhauer, fue profesor de la universidad de Padua. Reconocido por sus profundas reflexiones en torno al nihilismo.

Como suele pasar con los hijos del viento, el absurdo nos arrebató a Volpi el 14 de abril, cuando fue atropellado mientras montaba en bicicleta en Vicenza, su ciudad natal.

Les dejo el enlace a una entrevista concedida a la revista Común Presencia





Adiós al 2009 III

29 12 2009

Era 21 de marzo y corría uno de los eventos poéticos más significativos del país. Celebrábamos el día mundial de la poesía, en conmemoración del nacimiento de Hölderlin y el advenimiento de la primavera (aunque, siempre me pregunto ¿es consecuente esta fiesta en pleno trópico? ¿cuál primavera?). En fin, se celebraba la palabra en el auditorio del Gimnasio Moderno cuando nos llegó la noticia de que Meira del Mar había muerto.

Había sucedido tres días atrás, en Barranquilla, la ciudad de sus ojos. Olga Chams Eljach, como era su verdadero nombre, dejaba atrás un enorme legado que, muy en el fondo, tenía una gran reivindicación del papel de la mujer en la literatura y la sociedad. Poeta y catedrática de arte y literatura, Mira del Mar fue una de las voces más representativas de la poesía colombiana del S. XX.

Personalmente, nunca he creído en eso de “poesía femenina” o “poesía masculina”. Sin desconocer la diferencia en la sensibilidad de hombres y mujeres, creo que la poesía es una, y es vida. No obstante, Meira prefirió ser llamada ‘poetisa’, y en su tiempo dio una ardua batalla por el reconocimiento del lugar que las mujeres, hasta entonces, no disfrutaban en las artes y letras nacionales.

Mármol

Instalado en el aire de su excelsa belleza
el mancebo vigila el furor enemigo.
La tensa superficie del cuerpo nos revela
el salto de la sangre por las venas henchidas,
el inminente golpe de la piedra que el vuelo
emprenderá cortando el azul impasible.

Ahora calla la tierra. Nada
se mueve – hoja o nube –
en el dorado ámbito del día.

Lo rodea el silencio como el lirio al aroma:
no se atreve a tocarlo la alabanza.