Quedan las lecturas, claro, Las derrotas, El viaje, Todas las jaurías del rey... Pero si es triste que un autor querido al que solo nos une la callada conversación de la lectura se vaya, lo es aún más la muerte de aquel cuya sonrisa recordamos. Alberto murió de cáncer a los 53 años tras vivir al menos una veintena de ellos en Colombia. Sus amigos hicieron lo posible para que llegara al hospital Hermanos Ameijeiras, en La Habana, hace alrededor de dos meses

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